Actualizado al 5 de agosto de 2026
En menos de un mes, China enfrentó el impacto de dos potentes sistemas tropicales que pusieron nuevamente a prueba algunos de los nodos logísticos más importantes del planeta.
Primero fue Bavi, que golpeó la costa de Zhejiang y alteró las operaciones de Shanghai y Ningbo. Apenas dos semanas después, Noul entró por Guangdong, afectando el corredor logístico de Shenzhen, Yantian y Hong Kong.
El problema para el comercio internacional no terminó cuando disminuyeron los vientos.
Cierres temporales de terminales, cancelaciones de vuelos, buques que omitieron escalas, congestión, transbordos extraordinarios y mayores tiempos de espera evidenciaron cómo un fenómeno meteorológico de pocos días puede generar efectos que se propagan durante semanas a través de una cadena logística global.
El tifón Bavi, noveno tifón de la temporada 2026 en el Pacífico occidental, alcanzó previamente categoría de supertifón sobre el océano y posteriormente se dirigió hacia la costa oriental de China.
El 11 de julio tocó tierra cerca de Yuhuan, en Taizhou, provincia de Zhejiang, con vientos cercanos a 40 metros por segundo, equivalentes a unos 144 km/h, antes de realizar un segundo impacto cerca de Yueqing, en Wenzhou.
La magnitud preventiva también reflejó la amenaza del sistema. Más de 2,2 millones de personas fueron evacuadas en Zhejiang, mientras Shanghai movilizó a más de 290.000 personas de zonas expuestas.
Antes incluso del impacto, las autoridades marítimas de Zhejiang habían suspendido 53 rutas de ferry y 117 embarcaciones de pasajeros, además de ordenar la protección de proyectos marítimos y el desplazamiento de barcos hacia fondeaderos seguros.
Pero para el comercio exterior, la mayor señal de alerta apareció en los puertos.
Hapag-Lloyd reportó que los puertos de Shanghai y Ningbo permanecieron cerrados desde la mañana del 10 de julio hasta el 13 de julio como consecuencia de Bavi. Qingdao también registró cierres entre el 13 y el 14 de julio.
Después de la reapertura, el problema pasó del clima a la congestión.
En su actualización operacional del 27 de julio, Hapag-Lloyd todavía reportaba tiempos promedio de espera de:
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Puerto |
Tiempo promedio de espera reportado |
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Shanghai – servicios Gemini |
~72 horas |
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Shanghai – otros servicios |
~144 horas |
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Ningbo |
~48 horas |
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Qingdao |
~72 horas |
Es decir, hasta dos semanas después del paso del tifón todavía se observaban efectos operacionales importantes en algunos servicios.
Esto ocurre porque, cuando un puerto reabre, los buques que permanecieron esperando no desaparecen: comienzan a competir nuevamente por ventanas de atraque, grúas, pilotos, patios, camiones y capacidad de terminal.
Maersk confirmó que, debido a Bavi, el buque ONE SAN DIEGO 624N/627S omitió Shanghai, mientras que el ARIES 625N/628S omitió Ningbo.
Parte de la carga de importación destinada a Shanghai y Ningbo tuvo que ser descargada en Hong Kong para posteriormente ser transbordada hacia su destino final.
Este tipo de modificación aparentemente sencilla puede desencadenar una cadena adicional de riesgos: pérdida de conexión con el siguiente buque, permanencia adicional del contenedor en terminal, mayores costos de almacenamiento, reposicionamiento, transbordos adicionales y cambios en la fecha estimada de entrega.
Porque no se trata de puertos secundarios.
Shanghai movilizó más de 55,06 millones de TEU en 2025, manteniéndose como el puerto de contenedores más activo del mundo por decimosexto año consecutivo.
Por su parte, Ningbo-Zhoushan superó los 43 millones de TEU en 2025, conservándose dentro de los tres puertos de contenedores más importantes del planeta y movilizando además más de 1.400 millones de toneladas de carga.
Como referencia de escala, al dividir esos volúmenes anuales entre los 365 días del año, ambos complejos representan conjuntamente el equivalente a aproximadamente 269.000 TEU diarios de actividad promedio.
Esta cifra no significa que 269.000 contenedores hayan quedado detenidos cada día durante Bavi; sirve para dimensionar el nivel de actividad logística expuesto cuando dos de los mayores hubs del mundo reducen o interrumpen operaciones simultáneamente.
Bavi afectó de manera significativa las operaciones aeroportuarias de Shanghai.
El 12 de julio, los aeropuertos de Shanghai Pudong y Shanghai Hongqiao programaron la cancelación de 653 vuelos, aproximadamente el 30% de las operaciones previstas para ese día.
De ellos:
458 correspondieron a Pudong y 195 a Hongqiao.
La dimensión es especialmente relevante para la carga aérea. En 2025, los dos aeropuertos de Shanghai movilizaron conjuntamente alrededor de 4,5 millones de toneladas de carga y correo, un crecimiento del 7,9% frente al año anterior.
Para mercancías de alto valor, productos tecnológicos, repuestos urgentes, farmacéuticos o embarques con tiempos críticos, unas horas de reducción de capacidad pueden traducirse rápidamente en pérdida de conexiones y acumulación de carga.
Cuando las cadenas logísticas todavía absorbían parte de los efectos de Bavi, un nuevo sistema apareció en el sur de China.
El tifón Noul —denominado “Hongxia” en chino— se intensificó rápidamente antes de tocar tierra aproximadamente a las 3:50 a. m. del 26 de julio en Huidong, Huizhou, provincia de Guangdong.
Al momento del impacto registraba vientos máximos cercanos a 45 metros por segundo, unos 162 km/h, y una presión central de 955 hPa.
Las autoridades meteorológicas chinas lo calificaron como el tifón más fuerte que había tocado tierra en China en lo corrido de 2026 hasta ese momento.
Más de 700.000 personas fueron evacuadas en Guangdong ante el riesgo de vientos destructivos, inundaciones y deslizamientos.
Y nuevamente, el riesgo no se limitó al viento.
En algunas zonas la precipitación fue extrema. Entre el 26 y el 27 de julio, Shangsha, en Jieyang, acumuló 436,2 milímetros de lluvia, mientras otras localidades de Guangdong registraron lluvias torrenciales.
También se registraron ráfagas extraordinarias: en la isla Mangyu, en la zona de cooperación Shenzhen-Shantou, se midieron 53,6 metros por segundo, aproximadamente 193 km/h.
El impacto logístico de Noul se concentró principalmente en el sur de China.
OOCL informó que desde las 00:00 del 25 de julio se suspendió tanto la recepción/liberación de contenedores cargados como de vacíos en:
Yantian International Container Terminals, Shekou Container Terminals y Chiwan Container Terminals.
En Hong Kong, Modern Terminals, Hong Kong International Terminals y COSCO-HIT suspendieron la recepción y liberación de contenedores vacíos desde las 08:00 del mismo día.
La magnitud de Yantian vuelve a explicar por qué una interrupción relativamente corta puede extenderse a cadenas de suministro internacionales.
El puerto movilizó 16,1 millones de TEU en 2025 y concentra más de un tercio del comercio exterior de Guangdong. Además, aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones contenerizadas de China hacia Estados Unidos por valor pasan por este nodo logístico.
Noul produjo también una disrupción considerable en el transporte aéreo.
El 25 de julio, Hong Kong International Airport reportó inicialmente 49 vuelos cancelados —29 salidas y 20 llegadas— y otros 238 vuelos retrasados.
La situación empeoró al día siguiente.
El 26 de julio, el aeropuerto esperaba operar cerca de 670 vuelos, mientras aproximadamente 360 fueron cancelados debido al ciclón. Las operaciones comenzaron a recuperarse progresivamente durante la tarde.
También hubo afectación marítima: el servicio de practicaje del puerto de Hong Kong comenzó a restablecerse parcialmente únicamente a partir de las 4:00 p. m. del 26 de julio.
Hong Kong es particularmente sensible desde el punto de vista aéreo: su aeropuerto movilizó 5,07 millones de toneladas de carga durante 2025, manteniéndose como el aeropuerto de carga más activo del mundo.
Para una empresa importadora, exportadora, freight forwarder u operador logístico, el tifón no necesariamente tiene que golpear directamente el contenedor para generar una pérdida.
Existen dos dimensiones diferentes del riesgo.
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Riesgo |
¿Qué puede ocurrir? |
Posible consecuencia |
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Daño físico |
Inundación, agua, fuertes vientos, caída o movimiento del contenedor |
Daño o pérdida de la mercancía |
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Oleaje y tormenta |
Movimiento extraordinario del buque o accidentes durante navegación |
Daño de carga, contenedor o embalaje |
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Cierre de puerto |
Terminal deja temporalmente de recibir o despachar carga |
Retraso del embarque |
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Omisión de buque |
La naviera elimina una escala del itinerario |
Transbordo o reprogramación |
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Congestión |
Varios buques esperan simultáneamente después de la reapertura |
Días adicionales de tránsito |
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Acceso terrestre |
Inundaciones o cierres de carreteras impiden entrar o retirar contenedores |
Mayor permanencia y costos |
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Carga refrigerada |
Mayor tiempo en puerto o interrupciones operacionales |
Riesgo para temperatura y vida útil |
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Carga aérea |
Cancelación, retraso o pérdida de conexión |
Entregas urgentes incumplidas |
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Transbordos adicionales |
La carga es desviada hacia otro hub |
Mayor manipulación y exposición |
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Demoras |
Incremento en almacenamiento, estadía, detención u otros gastos |
Pérdida económica aun sin daño físico |
Esta diferencia es fundamental desde la perspectiva aseguradora.
Un seguro de transporte de mercancías correctamente estructurado puede proteger la carga frente a pérdidas o daños físicos ocasionados por eventos contemplados en la póliza, incluyendo fenómenos naturales cuando estos se encuentren dentro de las condiciones contratadas.
En un tifón, esto puede ser especialmente relevante frente a situaciones como inundación, ingreso de agua, daños ocasionados por fuertes vientos, afectaciones durante la manipulación o determinados accidentes sufridos durante el tránsito.
Sin embargo, existe una diferencia crítica:
que una mercancía esté asegurada contra daños físicos no significa necesariamente que estén cubiertas las pérdidas económicas producidas únicamente por un retraso.
De hecho, las Institute Cargo Clauses (A) utilizadas ampliamente como referencia en seguros de transporte establecen en su cláusula 4.5 una exclusión para pérdidas, daños o gastos causados por demora, incluso cuando esa demora tenga origen en un riesgo asegurado.
Por esa razón, empresas altamente dependientes del cumplimiento de fechas de entrega deberían analizar ambos riesgos de forma independiente.
En JAH Insurance Brokers podemos estructurar soluciones de Seguro de Carga, sujetas a las condiciones y coberturas contratadas, así como soluciones de Retrasos Logísticos destinadas a complementar la estrategia de protección de las empresas frente a eventos que alteren sus tiempos de tránsito.
No se trata únicamente de proteger el contenedor.
Se trata de proteger la continuidad de la operación.
Antes de embarcar, es recomendable validar la trayectoria de los sistemas tropicales y las alertas de los puertos de origen, destino y transbordo; consultar con la naviera posibles omisiones o cambios de itinerario; confirmar el estado operativo de terminales y aeropuertos; verificar que la mercancía se encuentre asegurada por su valor correcto; revisar embalaje, estiba y protección contra humedad; y establecer márgenes adicionales de tiempo durante temporada de tifones.
Para mercancía refrigerada o sensible a temperatura, resulta especialmente importante revisar la continuidad de alimentación eléctrica del contenedor, autonomía y protocolos ante mayor permanencia en terminal.
Durante el tránsito, la empresa debe mantener seguimiento de ETA, transbordos y cambios de ruta, conservar comunicaciones de las navieras y documentar cualquier modificación relevante.
Y ante un daño, debe notificarse oportunamente, preservar fotografías, documentos de transporte, facturas y evidencias, y adoptar medidas razonables para evitar que la pérdida aumente.
La prevención comienza mucho antes de que el tifón toque tierra.
Bavi y Noul ya no son sistemas tropicales activos, pero sus efectos muestran una realidad que las empresas que movilizan mercancías internacionalmente no deberían ignorar.
En cuestión de semanas, los fenómenos meteorológicos afectaron Shanghai, Ningbo, Qingdao, Zhejiang, Guangdong, Shenzhen y Hong Kong; obligaron a cerrar o restringir terminales; provocaron omisiones de puertos; generaron esperas de hasta varios días y ocasionaron la cancelación de cientos de vuelos.
Y todo ocurrió alrededor de algunos de los mayores nodos marítimos y aeroportuarios del planeta.
En las cadenas de suministro actuales, el riesgo no termina cuando la mercancía sale de la fábrica.
Fenómenos naturales, cierres portuarios y alteraciones del transporte pueden transformar una operación aparentemente normal en una pérdida física o financiera en cuestión de horas.
Anticipar el riesgo, asegurar correctamente la mercancía y contar con mecanismos de protección frente a los retrasos se ha convertido en una parte esencial de una estrategia logística verdaderamente resiliente.
JAH Insurance Brokers – Su Seguro Correcto