No todas las operaciones logísticas enfrentan los mismos riesgos, y por eso no todos los seguros aplican de la misma manera. Uno de los errores más comunes en el comercio internacional es recomendar una póliza sin analizar el tipo de mercancía, el trayecto, el manejo o las condiciones de almacenamiento.
Para los agentes de carga, entender qué seguro corresponde a cada operación no solo reduce riesgos, los convierte en asesores estratégicos y les permite agregar más valor a exportadores e importadores. En esta guía te explicamos cómo elegir el seguro correcto según la operación logística, usando ejemplos reales del portafolio de JAH Insurance.
Uno de los errores más comunes en el comercio internacional es pensar que asegurar la mercancía es suficiente. En la realidad, cada etapa de la operación logística representa un riesgo distinto, y no todos se protegen con una sola póliza.
Desde que la mercancía se acondiciona para su venta hasta que se descarga en destino, intervienen múltiples procesos, actores y activos que también deben ser considerados en la estrategia de aseguramiento.
En una operación típica, los riesgos no se concentran en un solo punto:
Cargue y manipulación en origen.
Transporte interno en origen.
Uso y permanencia del contenedor.
Aduanas de exportación e importación.
Transporte internacional (marítimo, aéreo o terrestre).
Operaciones multimodales (ej. marítimo + terrestre).
Manipulación y descarga en destino.
Almacenaje temporal o bodegas aduanales.
Cuando solo se contrata un seguro de mercancías, quedan fuera situaciones como:
Daños o pérdidas del contenedor.
Riesgos durante el bodegaje o depósito fiscal.
Exposición prolongada por retrasos.
Fallas en la cadena de frío.
Responsabilidades en operaciones multimodales.
Por eso, la clave no está en el producto aislado, sino en entender la operación logística completa.
Un buen esquema de aseguramiento considera:
✅ El tipo de mercancía.
✅ El tipo de contenedor.
✅ Si hay almacenaje o bodegaje.
✅ Si la operación es multimodal.
✅ Si existen tiempos críticos o mercancía sensible
Cada combinación de operación requiere una solución distinta, y ahí es donde el seguro se convierte en un verdadero aliado estratégico.
Es el seguro esencial para proteger la carga durante su transporte terrestre, marítimo o aéreo frente a eventos súbitos e imprevistos, como robos, accidentes del medio de transporte, volcamiento, incendio, desastres naturales, mojadura, piratería y otros daños físicos que puedan afectar la mercancía desde el punto de origen hasta el punto de destino, según lo establecido en la póliza.
El seguro de mercancías no es un concepto genérico, es una herramienta que debe adaptarse al tipo de carga, su condición y la forma en que se mueve dentro de la cadena logística.
Muchos errores ocurren porque exportadores, importadores e incluso agentes de carga no tienen claro qué cubre realmente cada tipo de seguro.
Por eso, no basta con “tener un seguro”, sino con tener el seguro correcto.
🔗 Contenido recomendado: Cómo elegir el seguro correcto según el tipo de mercancía
En muchas operaciones logísticas, el foco está puesto únicamente en la mercancía, pero se pasa por alto que el contenedor también es un activo expuesto al riesgo. Golpes, robos, pérdidas parciales, daños estructurales o responsabilidades contractuales pueden generar costos que no siempre recaen en el transportista, sino directamente en el agente de carga o en el cliente.
Este riesgo se vuelve aún más relevante cuando se analizan los Incoterms. Salvo en el caso de CIF, donde el vendedor contrata un seguro mínimo y limitado, en la mayoría de los Incoterms el contenedor no está protegido por ningún seguro. Esto significa que, ante un evento, alguien tendrá que asumir el costo, y muchas veces no está claro quién hasta que el siniestro ya ocurrió.
Por eso, en operaciones frecuentes, rutas de alta exposición o cuando el agente de carga opera con contenedores propios o bajo responsabilidad contractual, no asegurar el contenedor puede convertirse en una pérdida directa, incluso cuando la mercancía esté asegurada.
Existe la falsa sensación de que el riesgo termina cuando la carga llega a puerto o a destino. En la práctica, muchas mercancías permanecen días o incluso semanas en bodegas, depósitos fiscales o centros de distribución, y durante ese tiempo siguen expuestas a robos, daños, incendios, errores de manipulación o eventos externos.
Los Incoterms ayudan a definir hasta dónde llega la responsabilidad del vendedor o del comprador, pero no eliminan el riesgo durante el almacenaje. Si la mercancía se queda en una bodega aduanal, en tránsito prolongado o esperando nacionalización, y no existe un seguro específico, cualquier evento puede convertirse en una pérdida no recuperable.
Este tipo de seguro cobra especial relevancia para clientes con inventarios en tránsito, mercancía de rotación constante o valores relevantes, donde un solo evento puede afectar costos, tiempos y cumplimiento comercial.
En operaciones con alimentos, productos perecederos, mdicamentos o cargas sensibles, el mayor riesgo no siempre es un accidente visible, sino una variación de temperatura que rompe la cadena de frío. Este tipo de eventos no siempre genera un daño inmediato evidente, pero puede inutilizar completamente la mercancía.
Aquí es importante entender que, incluso bajo Incoterms como CIF, el seguro contratado por el vendedor suele ser básico y no contempla riesgos específicos como fallas técnicas del equipo de refrigeración o desviaciones térmicas. El resultado es que el importador recibe una carga aparentemente asegurada, pero con vacíos críticos de protección.
Por eso, este tipo de seguro no reemplaza al seguro de mercancías, sino que lo complementa, cubriendo un riesgo muy específico que, si no se gestiona, puede generar pérdidas totales sin posibilidad de recuperación.
Los envíos courier suelen percibirse como operaciones de bajo riesgo por su tamaño o valor unitario. Sin embargo, su alta frecuencia, menor control operativo y mayor exposición a extravíos hacen que, en conjunto, representen un riesgo significativo.
En la mayoría de los Incoterms y servicios courier, la responsabilidad es limitada y las indemnizaciones suelen ser mínimas frente al valor real del envío. Cuando no existe un seguro adecuado, las pérdidas se acumulan y terminan afectando la rentabilidad del cliente o la relación comercial.
Este seguro cobra sentido especialmente para empresas que manejan volúmenes constantes de envíos pequeños, donde una sola pérdida puede no ser crítica, pero varias sí lo son.
En muchas operaciones logísticas, el mayor impacto no está en la pérdida física de la mercancía, sino en no cumplir con los tiempos acordados. Penalidades contractuales, paros de producción, pérdida de clientes o incumplimientos comerciales son consecuencias reales de un retraso.
Los Incoterms definen quién asume costos y riesgos hasta cierto punto, pero no protegen el impacto económico de un retraso, incluso cuando la mercancía llega en buen estado. Este es uno de los riesgos más desconocidos por exportadores e importadores. En operaciones just-in-time, mercancía sensible a fechas o compromisos contractuales estrictos, no contar con este tipo de protección puede generar pérdidas financieras importantes, aun cuando la carga esté asegurada.
En comercio internacional, el riesgo no depende solo de la mercancía, sino de cómo, cuándo y bajo qué condiciones se mueve. Entender esto es lo que permite a agentes de carga, exportadores e importadores tomar decisiones informadas y proteger completamente su operación.